miércoles, 10 de octubre de 2007

JOSE BRANDO ESCULTURAS Y CURIOSIDADES

BIOESCULTURAS LA RIQUEZA DEL FUTURO





BIO – ESCULTURAS
La riqueza del futuro

Por: José Brando

Artista Plastico






Y ha llegado el año 3.025, parece mentira, es como si fuese ayer, si estuviere vivo contaría con 1.069 años, pero afortunadamente no es sí. Se extingue la vida en el planeta, lentamente, como siempre y con ésta el arte como la conocíamos hace mil y tantos años.
Ahora los artistas de mayor renombre son aquellos, que basándose en modelos fotográficos de archivos y uno que otro espécimen natural con terribles daños genéticos o alguna historia de los pocos viejos existentes que aseveran recordar tales o cuales características de individuos, bien animales o plantas, logran realizar las más fidedignas y asombrosas reproducciones de flores, frutos, plantas y animales para el disfrute psicológico de estas generaciones, en un acelerado proceso de extinción.
Ya los salones de arte sólo se dedican a lo “contemporáneo biológico,” quien podría imaginar que un Leonardo da Vinci o un Vangogh iban a perder su inmortal vigencia y que sus obras fuesen a ser desechadas como la de miles de millones de artistas a nivel mundial, ya de estos ni se habla, no han quedado ni para la historia. ¿Quién iba osar decir? Que el dibujo y la pintura en sí y como tal se perderían, al igual que toda obra bidimensional se borrarían de la faz de la tierra; sólo la tecnología en el empleo de la doblegación de materiales cada vez más sofisticados imperan en una búsqueda de “tridimencionalidad biológica,” seudo biológica, ya las confrontaciones artísticas no son más que meras imitaciones de la naturaleza, buenas imitaciones pero no tan buenas para que puedan servir de alimento o ser productoras del simple pero, indispensable aire para la vida; al fin el hombre se ha dado cuenta que en el espacio no hay nada que buscar y que solo dentro de si mismo está todo, lastima que sea demasiado tarde.
Ya por decreto mundial de los gobiernos, las obras de arte solo pueden ser de tipo biológico, tridimensionales, de tamaños, formas y colores naturales. Y las premiaciones de los salones no son más en metálico (en este tiempo el dinero como tal, prácticamente carece de significado). Los premios son en pequeñas plantas y cazares de animales vivos de las pocas especies reinantes, so pena de muerte el artista premiado y que por negligencia comprobada deje que muera el preciado galardón “quien diría... en aquellos tiempos donde abundabas plantas y animales” que algún ser de este mundo se sentiría orgulloso y hasta envidiado por poseer una gramínea, un ave o una bella flor. Ciertamente el hombre siempre ha sido incomprensible, hace tan sólo mil años atrás pisoteaba y degradaba la naturaleza y ahora cuando contadas especies existen las veneran aún artificiales.
No se si es más fácil ser artista hoy que ayer por eso de... “So pena de muerte” pero en realidad pareciere ser igual ya que antes el creador moría por decretos tácitos de los gobiernos, la diferencia no es mucha tan sólo que el artista de hoy es prácticamente venerado, es casi como un Dios y es laureado a nivel internacional; en cierta forma esto ocurre por la fuerza y la naturalidad que éste imprime a sus trabajos y en realidad hoy existe mayor justicia y moral. Quizás porque el hombre intuye que se encuentra más cerca de su fin.
Prácticamente se puede decir que cualquier lugar del mundo es un salón de arte, pues las obras de los mejores “la excelencia” son plantadas en cuanta calle o avenida existe y ya no hay las denominadas “mafias artísticas” de hace mil y tantos años, pues si una obra es galardonada y no posee la suficiente y certera naturalidad es el mismo publico quien eufóricamente arremete contra el artista y su obra, y si los gobiernos tratan de intervenir con fuerza represiva ocurren tragedias como la reseñada en la prensa el mes pasado, donde murieron unas quinientas mil personas entre artistas, publico, curadores, jurado y gendarmes del gobierno, sin contar con los daños materiales ocasionados.
A decir verdad, la cosa no es en juego, hacia aproximadamente setecientos años que no ocurría una cosa así y todo porque a un artista (Q.E.P.D) de cierta influencia, se le otorgo un galardón (unos frutos de Theobroma cacao) por realizar una Bio-escultura que desdecía en originalidad y naturalidad, como han cambiado los tiempos a propósito de cambios, otro aspecto muy curioso... esos que se denominaban “Curadores” hoy por hoy para ejercer tan digno cargo deben ser doctorados en “Psico-biología” cosa bien extraña, pero todo por ese empeño de los gobiernos de creer que plantando las ciudades de obras semejantes a las que producía la naturaleza, el hombre se va a sentir un tanto mejor adaptado psicológicamente ante la irreversible debacle ecológica reinante que ha imperado en el mundo en este último milenio.
No termino de salir de mi asombro... que sea sobre los hombros de los artistas que haya recaído la responsabilidad de darle al mundo a través del arte de esas... “Bio-esculturas” un aliciente virtual... ¿Por qué no en manos de los científicos?... Bien decía yo en mi época que “el arte es una ciencia y los artistas son los científicos del arte”.
Con cuanta tristeza y profundo dolor recuerdo el año de un mil novecientos noventa y seis, cuando tan sólo yo contaba con escasos cuarenta años y que la problemática ecológica mundial no había avanzado tanto si se le hubiese prestado mayor atención a los artistas de aquella época a esos mensajes de profunda reflexión. ¿Cuánto no se hubiese podido hacer? ¿Cuánto no se hubiese podido evitar? De no haber sido por ese egoísmo del hombre, ese desmedido afán de riquezas y que ahora no sirven de nada y ese gran irrespeto por el medio ambiente y al perfecto orden en que todo estaba estructurado... ¿Por qué no pensaron así los gobiernos de entonces?, ¿Por qué?

“SIEMPRE SE PENSÓ QUE EL ARTISTA TENIA ALGO DE DIVINO, PROBALEMENTE SEAN LOS ELEGIDOS DE DIOS... Y LOS LLAMADOS A DAR EL PRIMER PASO A LA REFLEXIÓN Y POBRE DE AQUEL QUE POSEA UN DON Y NO LO DERRAME EN BENEFICIO DEL HOMBRE SINO PARA LUCRO PROPIO”.

BIOCOMBUSTIBLES

BIOCOMBUSTIBLES
Por: José Brando
Artista Plástico.

Desde hace algunos años, se está creando una campaña a nivel internacional en relación a la producción y uso de los denominados Biocombustibles o Agrocombustibles pero la verdad de toda esta promoción es que no viene a ser más que un atentado contra la bioseguridad alimentaria del mundo, por una parte y un descarado atentado contra el medio ambiente lo que no tiene comparación alguna. Preliminarmente los estudios que han realizado algunos investigadores amantes de los capitales más que la ciencia y por tanto enemigos del planeta, en tales trabajos todo apunta al querer hacer ver que las agrocombustibles son una panacea ante el calentamiento global y en general a la problemática medioambiental pero, la verdad es otra toda vez que nos damos cuenta que en tales investigaciones no aparecen reflejadas las cantidades de insumos que se requieren para la producción industrial del agrocombustible, tampoco vemos reflejados los costos de cultivos y procesamiento de los mismos, además de que no se incluyen en estos estudios los altos costos ambientales y sociales, producto de la erosión y contaminación del suelo, el desproporcionado uso del agua un recurso de por si ya en riesgo y la controversia de la tierra que en lugar de ser utilizada en producir alimentos para los seres humanos es mal aprovechada para dar de comer a los vehículos.
Como siempre las empresas y consorcios transnacionales, aquellas que controlan la producción de cereales en el mundo son las que se encuentran detrás de este grave asunto avaladas por el poder político que utiliza a las mismas como arma estratégica, analizando la cuestión de fondo creemos firmemente que una vez más el gobierno norteamericano esta detrás de todo esto con el objeto de intimidar a los países productores de petróleo como el caso de Venezuela haciendo sofisticadamente ver que el petróleo como tal no será necesario o tan necesario en el futuro pero en verdad lo que más preocupa es el daño que se le esta causando al medio ambiente ya que en cuanto se llega a los números nos damos cuenta que para poder sustentar a los diferentes países de agrocombustible para satisfacer las necesidades energéticas observamos que se tendría que fabricar unas dos o tres superficies iguales a las del planeta tierra de suelo fértil, solo con el objeto de producir suficiente agrocombustible esto que por demás esta decir, es inverosímil se tendría que contar también con la cantidad de partículas contaminantes que esto generaría para incrementar más aun el calentamiento global. Lo que demuestra que lejos de ser una solución los biocombustibles vienen más bien a empeorar la situación medioambiental, lo que podríamos expresar con una sencilla formula: biocombustible = mayores emisiones de Co2 = incremento del calentamiento global.
El premio Nóbel de Química 1988 Hartmut Michel, dijo que “con los biocombustibles no se ahorran emisiones de dióxido de carbono, “gas que provoca el calentamiento global,” y que la promoción de esa alternativa a nivel internacional “está fomentando la pérdida de selva tropical en Indonesia, Malacia, algunas zonas de África y Brasil”. Además agrego que en Brasil se está deforestando la Amazonia, selva considerada como el pulmón del mundo, para plantar soja, a fin de usarla como materia prima para la producción de agrocombustibles. El mundo esta constantemente siendo amenazado por cantidad de errores cometidos por el hombre día a día rompe con el equilibrio de la naturaleza por motivos e intereses mezquinos, por ansias de poder y lo peor es que en las altas esferas de capitales y poderes se toman decisiones que nos afectan a todos y aparentemente no podemos hacer nada para remediarlo.
Como es posible por ejemplo que el pulmón mundial que pertenece a todos este siendo devastado ante la mirada cómplice de la humanidad. ¿Quien ha dicho que Brasil es dueño de la Amazonia?